El libro de la ley fue puesto como testigo contra el pueblo de Israel (Deuteronomio 31.24 al 26), el mismo consistía en un acta de decretos que era contraria (Colosenses 2.14), conocida como la ley de Moisés (Josué 8.30 al 31; 1 Reyes 2.3; Malaquías 4.4; Juan 7.23; Hechos 13.39). A diferencia la ley de Dios es fundamental y perfecta (Salmos 19.7), pero la ley contraria nada perfeccionó (Hebreos 7.18 al 19). Fue una ley añadida por causa de las transgresiones (Gálatas 3.19). Esta ley fue entregada por medio de Moisés (2 Reyes 21.8) como un adicional, a la ley de Dios (Deuteronomio 4.13) que es buena y santa (Nehemías 9.13; Romanos 7.12), porque la ley de Dios es universal, necesaria, requerida, útil y ventajosa para todo ser humano. Así es preferible comprender y entender la ley de Dios, no obstante, es recomendable tener en claro la existencia de otra ley agregada y excluida, para diferenciar entre una ley específica y exclusiva de un espacio geográfico y una época en el tiempo antes de Cristo (Deuteronomio 4.14; Nehemías 9.14), y otra ley inevitable, porque es indispensable y vital para la armonía y convivencia humana (Mateo 5.17 al 18).
Si alguno dice: ¿tengo la Biblia me basta y me sobra? Resulta que la palabra de Dios menciona el siguiente caso, acerca de un funcionario etíope que habla con Felipe el diácono y evangelista: “Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees? Y dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él. Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca” (Hechos 8.30 al 32 –
En relación con la revelación de Dios resulta interesante conocer las perspectivas de la fe al respecto. Por esta razón la importancia de la distribución de material de lecturas, para el análisis, comentario, estudio e investigación de las literaturas, que es específica en profundidad de la fe, ya que es factible conseguir libros con este tipo de especialización. El temario es importante, porque se ofrece la posibilidad de comparar cada tema y diferenciar mejor su detalle, en relación con otras posiciones de interpretación. Particularmente se trata de profundizar y reafirmar el enfoque desde la perspectiva aprendida en la Biblia y la literatura de análisis, comentario, estudio e investigación bíblica al respecto. El propósito es detallar la importancia de la revelación y apoyar o cuestionar las afirmaciones hermenéuticas de la interpretación de hipótesis, teorías o tesis, al comparar con lo aprendido directamente desde la Biblia. Esto con el fin de profundizar más en la temática conociendo otros criterios en este sentido.
Hay agrupaciones de comunidades u organizaciones de fe, que tienen mucha literatura propia para estudio. Sus libros tienen capítulos completos con títulos y temas variados que aclaran el conocimiento de Dios, especialmente el argumento que lleva a la vida eterna. El Creador que es amoroso provee la Biblia que es un conjunto de libros, cartas o epístolas de guía e instrucción para la humanidad, precisamente porque el hombre necesita orientación. Se afirma que la Biblia satisface todas nuestras necesidades en lo que respecta a una dirección de vida correcta. En relación con esta afirmación algunos difieren un poco, porque en primer lugar la Biblia no satisface todas nuestras necesidades, ya que no reúne todos los desafíos y expectativas de la sociedad actual. Cada época aporta cambios y evoluciona conforme a la realidad del momento. En segundo lugar la dirección adecuada para el diario vivir, se genera a conveniencia de la interpretación que se le da a la Biblia en cada agrupación eclesiástica. Por ejemplo, en el caso de la discriminación a las mujeres, en algunas iglesias quienes las administran sostienen que las mujeres tienen que callar en la congregación y que no es permitido que ellas puedan enseñar o ser pastoras, con base en la interpretación “particular o privada” que hacen de ciertos pasajes de las cartas de Corintios y Timoteo.
La Biblia revela el conocimiento de Dios y efectivamente es palabra inspirada de Dios. El Creador tiene todo el derecho de gobernar a la humanidad, porque la Biblia demuestra su propósito y voluntad, además de manifestar o revelar sus atributos, características y cualidades. En estas afirmaciones hay razón en parte, porque Dios no es marionetista o titiritero, ni nos maneja a control remoto, él respeta la voluntad del ser humano, no pretende ser un gobernante absolutista, sino basta con ver la realidad actual e histórica, donde suceden crímenes contra la humanidad bajo la responsabilidad del mismo ser humano. En el caso de que Dios se revela mediante la Biblia, en realidad muchos escritores a conveniencia tratan de mostrar un Dios a nuestra propia imagen y semejanza, no el hombre a imagen y semejanza de Dios sino a Dios a imagen y semejanza del ser humano. Esto permite justificar la conducta machista y patriarcal. Nuestra injusticia la reflejamos en Dios, a nuestra manera y al final la imagen y semejanza de Dios no se ve plasmada sino la imagen y semejanza del hombre. Algunos tergiversan a Dios como un Dios imponente e injusto, que infunde miedo y respeto, que se enoja y manda a arrasar pueblos, como se describe en el Antiguo Testamento.
Sin embargo, no asumen ni reconocen su propia responsabilidad de amantes de la depravación, maldad y el pecado, como seres humanos desobedientes y rebeldes ante la potestad y soberanía de Dios el Creador. El dilema es el siguiente: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30.15 –
En este sentido algunos se aprovechan para establecer en las iglesias una serie de normas que son cargas pesadas para los feligreses, o son normas sin sentido para la vida cotidiana. Por ejemplo, prohibir la transfusión de sangre en humanos o aceptar y justificar la práctica de la fornicación entre creyentes cristianos, a través de la unión libre o la unión entre el mismo sexo. Las mismas iglesias sufren la influencia de las corrientes sociales. Inclusive de la legislación estatal o gubernamental, tal es el caso de las aprobaciones a favor del aborto o del cannabis recreativo. Muchas veces se pretende implantar un orden de Dios en las iglesias, que al final se convierte en un desorden delante de Dios, porque se impone lo que Dios no ha ordenado y se altera el verdadero orden de Dios. Todas estas afirmaciones o declaraciones son las suposiciones de una revelación de Dios mediante su palabra, pero en realidad muchas son interpretaciones humanas. Se dice que la Biblia son relatos francos, honestos y sinceros, que indican lo que sucede cuando se actúa en conformidad con el propósito de Dios, así como los lamentables resultados de vivir con la absoluta independencia y autosuficiencia, ajeno a la voluntad de Dios, sin apreciar ni considerar la necesidad de Dios en nuestra vida.
Dios mismo permitió el libre albedrío, que es la posibilidad del ser humano de proceder con su propia determinación, entonces ¿por qué se le culpa al ser humano de tomar decisiones con base en su derecho innato de elegir? Aunque Dios dice “No matarás”, la responsabilidad de un humano de respetar la vida e integridad de otro humano es por causa del beneficio de la misma humanidad y no de la divinidad, porque Dios no necesita del ser humano, pero cada ser humano requiere de su prójimo para convivir en relaciones de armonía y paz, inclusive con los suministros básicos de subsistencia para beneficiar la longevidad. Por lo tanto, ante Dios la humanidad sufre las consecuencias de sus propias acciones de comportamiento y conducta. Así se le devuelve el mal que genera u ocasiona, porque la naturaleza reacciona sin respeto a la vida humana, como respuesta del trato que le hace el ser humano a la naturaleza. Por ejemplo, el aborto desenfrenado y legalizado. Además de la destrucción y mal trato que se hace el ser humano a sí mismo, tal es este caso de los crímenes de asesinato en los abortos humanos. No hay un rayo que destruya al mundo por su pecado, ni un meteorito gigante que se estrelle con el planeta, ni una guerra atómica nuclear sin que Dios lo permita. Pero hay un peligro inminente que se encuentra en proceso y puede llegar a ser irreversible, a saber, el calentamiento global.
Esta es una amenaza mundial que puede afectar todo el planeta en lo macro, porque en lo micro se presentan derrumbes, enfermedades, erupción de volcanes, hambrunas, huracanes, incendios forestales, inundaciones, pestes, sequías y terremotos, que terminan la vida de muchos seres humanos cada año, pero se debe al descuido e irrespeto del ser humano hacia la naturaleza. La humanidad tiene que asumir la responsabilidad de su mala administración del planeta, antes que la abertura de la capa de ozono dañe la misma en forma permanente, de que el cambio climático sea irrefrenable, la contaminación ambiental, crisis alimentaria y energética, la deforestación, las guerras por el dominio sobre el petróleo, la mala distribución de la riqueza, entre otros. Se menciona que si la Biblia es inspirada de Dios, su consejo debería estar siempre al día, prescindiendo de su antigüedad, con los principios, valores y virtudes oportunos hoy, como en el momento en que se escribe las Sagradas Escrituras. Aunque no necesariamente por lo antiguo es que el valor del mensaje de la Biblia sirve para nuestra actualidad, porque la espiritualidad puede ser divulgada y promovida por escritores contemporáneos a nuestra época, por ejemplo, quienes escriben acerca del amor, respeto, solidaridad y la vida.
Después de todo este análisis anterior, concluimos que a pesar del tiempo que pase la palabra viva es Jesucristo. Del texto de la Biblia hay muchas interpretaciones diferentes, surgen nuevos credos y dogmas con frecuencia a través de los siglos, sin embargo, Jesucristo como palabra de Dios no cambia y permanece para siempre. La Biblia como Escritura Sagrada trata del Hijo de Dios, se centra o enfoca en Jesucristo, todo pasa pero Jesucristo está vigente hasta el fin del mundo (Mateo 28.20). Lo único superior a la Biblia es Jesucristo como la palabra o verbo divino, que permanecerá en el reino eterno al lado de Dios Padre para siempre. Jesucristo es el Salvador y el único Camino de salvación para llegar a Dios Padre, ni el credo, ni el dogma, ni la religión pueden salvar. Hay que examinar las Escrituras en profundidad con atención para hallar el conocimiento de Dios, que nos produzca una evidente fe con la certeza y seguridad en Jesucristo como único Salvador. El punto de vista acerca de la revelación en los grupos u organizaciones religiosas es idealista, perfeccionista y utópico en las normas y reglas propias del reglamento interno de cada institución. Porque se promueven listas de creencias y un dogmatismo que asegure la confianza de que son la agrupación indicada, con la doctrina sana y la exclusividad de la verdad absoluta y única. Esto se antepone a Jesucristo cuando se influye el pensamiento con una mentalidad de ser salvos si cumplen ciertos mandatos y requisitos establecidos eclesialmente.
Se consideran salvos mediante la religión, porque a Jesucristo se le relega a un lugar inferior. Se omite la adoración, alabanza, gloria y honra exclusiva a Jesucristo, porque creen que ya está integrado en el mismo Dios, sin hacer diferencia entre Dios Padre y su Hijo. Para el religioso la revelación es la sujeción sin cuestionamiento de sus creencias eclesiásticas, dogmas y normas internas. Jesucristo ofrece vida y vida en abundancia. La calidad de vida que da Jesús es la que lleva a la vida eterna, con el propósito y sentido de vida espiritual que trasciende a lo celestial. Las agrupaciones religiosas tienen que ser más abiertas a una revelación común para todos que sea por medio de Jesucristo, en lo que deja el bienestar al ser humano de la salvación y vida eterna. El fraccionamiento cristiano se divide con credos de congregación, denominación, eclesiástico o religioso. No se trata de cumplir muchas leyes y normas que no tienen algún sentido en Cristo Jesús para la salvación y vida eterna. Es mejor aprender la teoría necesaria que nos ayude a vivir y convivir mejor con los demás, a tener las mejores relaciones sociales que sean espirituales, para construir y edificar una mejor sociedad en Cristo Jesús en obediencia y rectitud ante Dios Padre.
Esta es la verdadera revelación de Dios en Jesucristo. También en la segunda carta a los Corintios se dice: “PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5.1 al 2 –
Algunos aunque participan en las reuniones de iglesia, culto y liturgia, cumplen un promedio de entre dos a cuatro horas por semana, el resto del tiempo de la semana se dedican a las actividades propias de subsistencia y supervivencia. De manera que es un mínimo de tiempo en la vida dedicada a Dios. Otro aspecto es que la iglesia se encuentra inmersa en el mundo y los enredos propios de la vida en sociedad. Por ejemplo, el confrontar y resistir la legalización y normalización de lo malo que se hace pasar como si fuera bueno y rutinario en el diario vivir. Las malas conversaciones, costumbres, palabras, prácticas, los malos consumos y hábitos. Las adicciones, adulterio, avaricia, fornicación e idolatría. Todo esto y más se transmite de ejemplo y modelo de vida social desde los adultos hacia los infantes y jóvenes menores, de familiares y padres a sus parientes e hijos. Lo que se trata de justificar como socialmente aceptable. A parte de la influencia social se presenta en el caso del aspecto religioso, que hay civilizaciones, culturas y religiones que tienen sus propios maestros, mentores, líderes religiosos y profetas, que desplazan y restan la importancia de Jesucristo como digno de reconocimiento y merecimiento por ser el Hijo unigénito de Dios Padre.
Por causa del pecado, al principio, la tierra había sido maldita por motivo de la desobediencia del ser humano (Génesis 3.17), porque como consecuencia del pecado entró la muerte a él y a la naturaleza, entonces la muerte y la condenación pasó a todos los hombres (1 Corintios 15.21 al 22), pero por la obediencia de Jesucristo somos constituidos justos y mediante él, reine la gracia por justicia y ya no el pecado para muerte (Romanos 5.12 al 21). Pedro hace mención de Cristo como un cordero sin mancha y sin contaminación, destinado desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1.19 al 20). Jesucristo nos vino a rescatar de la muerte para darnos vida y que sea una vida eterna al reconciliarnos con Dios. Su muerte en la cruz fue anunciada proféticamente, cuando Dios le dijo a la serpiente en tiempos de Adán y Eva, que ella heriría la simiente (la cual es Cristo) en el calcañar, pero también se anuncia su segunda venida, cuando se dice que la simiente le herirá en la cabeza a la serpiente (Génesis 3.15). Como está escrito: “Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud” (Hebreos 9.28 –
Algunos aspectos que se dieron en la tierra, eran figuras o símbolos de los elementos celestiales, por ejemplo, en el caso de las ordenanzas de culto, la purificación con sangre y el santuario terrenal (Hebreos 9.18 al 22), el juicio por medio de la ley, la muerte de los corderos y el sacerdocio (Hebreos 9.6 al 12 y 22 al 24). Ahora bien, la promesa recibida, no tenía cumplimiento en el tiempo pasado sino en lo porvenir: “Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria… es á saber, la celestial;…” (Hebreos 11.13 al 16 –
La segunda venida de Jesucristo completa el juicio inicial, una vez completado el juicio inicial se presenta seguidamente el juicio final. En todo este proceso el juicio empieza desde el acontecimiento del ángel caído, por cierto, un ser celestial, que arrastra según se dice la tercera parte de seres angelicales. Luego se replica la misma situación del caso de Adán y Eva con el resto de seres humanos, debido a la influencia en el Edén por parte del ángel caído. El motivo de la existencia de la humanidad, es ofrecer una posibilidad a los ángeles indecisos de venir a encarnar como seres terrenales, para tomar una decisión en fidelidad y lealtad al Creador, al aceptar, identificar y reconocer al Hijo de Dios. De lo contrario se actúa con rebeldía tras el ángel caído. Los seres humanos tienen un orden, donde primeramente se manifiesta lo natural, para pasar seguidamente por lo espiritual y finalmente llegar nuevamente a lo celestial, así retornar o volver a ser como eran al principio de todos los tiempos en el séquito celestial:
“Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial. Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15.45 al 50 –\RVR1909 ).
Por medio de Adán y Eva se transfiere y transmite el gen del envejecimiento y muerte. Finalmente en el proceso natural de la vida se concluye en un estado de muerte que es como un dormir sin sueños y su período dura entre un cerrar y un abrir de ojos: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15.20 al 23 –
Toda la historia de la existencia y la humanidad está presente en la memoria de Dios, quien se representa como el Libro Supremo, y también la memoria de cada persona es un libro, con el registro de los recuerdos privados y públicos: “Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20.12 –
En el libro de Números 25.1 en relación con el pueblo de Israel, precisamente cuando el lugar de su domicilio es llamado Sitim, se dice en el pasaje bíblico, según la versión utilizada, que el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses. Más adelante en el versículo 7, lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre... En relación con este pasaje se asocia el término fornicar con la analogía de unir, demostrado con el simbolismo de la lanza uniendo al varón y la mujer por sus vientres. El mensaje bíblico contiene muchos simbolismos, por ejemplo, la unión de una pareja en yugo desigual. El yugo es utilizado en animales como los bueyes y las mulas para hacer yunta. En este caso la lanza realiza una fusión entre las dos personas mediante sus vientres. Esta unión puede representar o significar acuerdos, conveniencias, ideas e intereses, mediante la metáfora del adulterio del pueblo contra Dios, al ser espiritualmente desleal e infiel con los dioses falsos e ídolos “Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4.4 –
“Y díjome Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Vase ella sobre todo monte alto y debajo de todo árbol umbroso, y allí fornica. Y dije después que hizo todo esto: Vuélvete á mí; mas no se volvió. Y vió la rebelde su hermana Judá. Que yo lo había visto; que por todas estas causas en las cuales fornicó la rebelde Israel, yo la había despedido, y dádole la carta de su repudio; y no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fué ella y fornicó. Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fué contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. Y con todo esto, la rebelde su hermana Judá no se tornó á mí de todo su corazón, sino mentirosamente, dice Jehová” (Jeremías 3.6 al 10 –\RVR1909 ).
Antiguamente tanto la monogamia como la poligamia eran permitidas socialmente en igualdad de condiciones, según la cultura, zona geográfica y debido a la dureza del corazón del ser humano. Sin embargo, de ninguna manera era lícita la promiscuidad, tal es el caso de la fornicación (en griego pornéia). Porque la misma tiene un trasfondo de confusión, por este motivo las hijas de Moab invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses, inclusive existían las sacerdotisas prostitutas. Dios establece el matrimonio, porque el varón se unirá a su mujer y serán una sola carne, según Génesis 2.24. Fuera de esta declaración y determinación divina, aunque sea un aparente matrimonio genérico de ley civil, en la unión sexual ilícita ante Dios en condición de solteros, prostitución, mismo sexo o con animales, es semejante a clavar una lanza en su condición espiritual y provocar una muerte espiritual de por vida, en detrimento corporal y mental ante Dios: “Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es. Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6.17 al 19 –
Debido a que el cuerpo del ser humano es el templo del Espíritu Santo, siempre y cuando se obedezca con fidelidad y lealtad a Dios, por lo tanto, jamás el cuerpo es un templo de confusión, ni tiene comunión con la adoración a los deleites y placeres, ofrecidos por el pensamiento puesto en los dioses falsos e ídolos de cualquier índole. Hay que aprender a morir al pecado para vivir espiritualmente en Cristo Jesús. Es la preparación momentánea de la condición de temporalidad, para recibir salvación del más acá en relación con la maldad y el pecado, para gozar de la vida eterna en el más allá. Es un testimonio de confianza y fe en Dios, para recibir sus promesas y estar en su presencia. Es la renuncia al apego terrenal y de la era espacio - tiempo, para vivir con el Señor Jesucristo para siempre, ya no en este cuerpo corruptible, que se pudre en el sepulcro o sepultura, sino recibir una corporalidad transformada como ángel de luz, en consagración y santidad eternamente sin la necesidad del libre albedrío, sino en obediencia y sujeción perpetua a Dios Padre y a su Hijo.
La educación y la difusión del conocimiento de la doctrina de los derechos humanos, corresponde a una estandarización u homologación, entre las naciones firmantes del convenio o tratado internacional. Esto no es democracia, porque en cada nación hay injerencia externa a su propia autonomía, determinación y soberanía, porque se obliga al pueblo a cumplir por imposición las decisiones propias de quienes representaron la firma del acuerdo. Lo contrario es el referéndum en un país para la participación directa del pueblo, en lo que corresponde a variar sus buenas costumbres, principios y valores éticos. El problema es que no se cumple la expresión "Zapatero a tu zapato" y la política en el ámbito espiritual que no le corresponde, está interfiriendo y opacando con la transmisión de su propia cultura e ideología de muerte. Algunas de las definiciones que atañen como deberes y derechos como humanos en términos de espiritualidad, se están invalidando en función de corrientes y modas de pensamiento que vienen del exterior de cada nación. En toda la historia de la humanidad las guerras han sido causa de cientos de millones de muertes, cifras que con el tiempo pueden llegar a ser igualadas o superadas con los abortos inducidos masivamente a nivel mundial. Es lo que se dice, el mundo está en llamas por causa de la maldad y el pecado, porque tarde o temprano se sufre las consecuencias de su resultado final.
El infierno en castellano o español tiene relación directa con un sepulcro o sepultura, que es el lugar por debajo o inferior en los subterráneos, donde se deposita a los muertos. El origen de la palabra infierno procede del latín, semejante a Seol en hebreo o el hades del griego. El castigo en la Biblia se le conoce como "El Lago de Fuego y Azufre", donde es el lloro y el crujir de dientes. Las personas de la segunda resurrección para el juicio final y condenación, resucitan con la misma forma corporal que cuando mueren, inclusive el grado de contaminación y pecado, o sea, en cuerpo corruptible. Se reconocen conocidos y parientes. La primera resurrección es para los que mueren en Cristo, que son transformados con cuerpo de ángel, igual sucede con los que viven según Cristo en su segunda venida, son transformados y suben al encuentro con Jesucristo. Se termina la era del espacio - tiempo, entonces el lago de fuego y azufre se consume similar a un cerillo o cerilla de fósforo. El dolor o sufrimiento del lloro y crujir de dientes es mientras se consume o quema este castigo y desaparece por siempre. Finalmente el castigo consiste en la ausencia o exclusión de gozar la presencia de la vida eterna. La elección o escogencia de la predestinación tiene otra explicación, que consiste en que la persona es la que elige o escoge ser como Jesucristo, al seguir su ejemplo y modelo de vida, o sea, es predestinado a ser semejante a Jesucristo.
Se dice comúnmente que lo más seguro en esta vida es la muerte, que para morir solamente hay que estar vivo. La Biblia dice que el vivir en Cristo es prepararse para la muerte. En relación con la Segunda Venida de Jesucristo, hay un orden establecido en la resurrección, primero resucitan los que han muerto preparados en Cristo, seguidamente son corporalmente transformados los que están vivos practicando las acciones de Jesucristo. Tanto el resucitado como el que está vivo en Cristo, suben con cuerpo transformado al encuentro con Jesús. Ahora bien, esto corresponde a la primera resurrección y corporalmente se deja de ser humano para pasar a ser como los ángeles, que ni se casan ni se dan en casamiento, o sea, ya no vuelven a ser humanos, sino seres celestiales. Pero la segunda resurrección es el proceso siguiente, porque está establecido para todo ser humano, que muera una vez y después el juicio. Según el Apocalipsis o la Revelación, se menciona que en el juicio habían grandes y pequeños, es decir, características o cualidades propias del ser humano, se abre un libro grande que es la mente de Dios y se abren los libros pequeños, que son las mentes de las personas que van a ser juzgadas.
Esta figura o simbolismo representa y significa que las personas cuando mueren sin Cristo, resucitan con su mismo cuerpo humano sensible al dolor del lloro y crujir de dientes del lago de fuego y azufre. En otras palabras, con el mismo grado de contaminación y corrupción de pecado del cuerpo mortal, así se resucita y es el nivel de castigo, según su condición pecaminosa en el momento de morir. Debido a la ausencia de arrepentimiento, remordimiento, conversión y resarcimiento. Las personas físicamente con el mismo cuerpo humano reconocerán a sus conocidos que se encuentran en la misma situación en el juicio final. Este es el fin del espacio - tiempo, así como la madera de una cerilla, cerillo o fósforo es consumido por el fuego desde la cabeza que tiene pólvora, así el lago de fuego y azufre es consumado por completo hasta finalizar para siempre. El castigo es la exclusión de las promesas de salvación del mundo de pecado y terrenal, con la pérdida de la posibilidad de la vida eterna celestial. El período de gracia del primer y segundo cielo son terminados, que corresponde al habitad de nuestra atmósfera y del universo infinito, para prevalecer el reino del tercer cielo o reino de Dios.
Continuará...