El libro de la ley fue puesto como testigo contra el pueblo de Israel (Deuteronomio 31.24 al 26). Consistía en un acta de decretos que era contraria (Colosenses 2.14). La ley de Dios es fundamental y perfecta (Salmos 19.7), pero la ley contraria nada perfeccionó (Hebreos 7.18 al 19). Fue una ley añadida por causa de las transgresiones (Gálatas 3.19). Esta ley fue entregada por medio de Moisés (2 Reyes 21.8) como un adicional, a la ley de Dios (Deuteronomio 4.13) que es buena y santa (Nehemías 9.13; Romanos 7.12), porque la ley de Dios es universal, necesaria, requerida, útil y ventajosa para todo ser humano. Así es preferible comprender y entender la ley de Dios, no obstante, es recomendable tener en claro la existencia de otra ley agregada y excluida, para diferenciar entre una ley muy exclusiva de un espacio geográfico y una época en el tiempo antes de Cristo (Deuteronomio 4.14; Nehemías 9.14), y otra ley inevitable, porque es indispensable y vital para la armonía y convivencia humana.
En relación con la revelación de Dios resulta interesante conocer otras perspectivas de la fe al respecto. Por esta razón la importancia de la distribución de material de lecturas, para el análisis, comentario, estudio e investigación de las literaturas, que es específica en profundidad de la fe, ya que es factible conseguir libros con este tipo de especialización. El temario es importante, porque se ofrece la posibilidad de comparar cada tema y diferenciar mejor su detalle, en relación con otras posiciones de interpretación. Particularmente se trata de profundizar y reafirmar el enfoque desde la perspectiva aprendida en la Biblia y la literatura de análisis, comentario, estudio e investigación bíblica al respecto. El propósito es detallar la importancia de la revelación y apoyar o cuestionar las afirmaciones hermenéuticas de la interpretación de hipótesis, teorías o tesis, al comparar con lo aprendido directamente desde la Biblia. Esto con el fin de profundizar más en la temática conociendo otros criterios en este sentido.
Hay agrupaciones de comunidades u organizaciones de fe, que tienen mucha literatura propia para estudio. Sus libros tienen capítulos completos con títulos y temas variados que aclaran el conocimiento de Dios, especialmente el argumento que lleva a la vida eterna. El Creador que es amoroso provee la Biblia que es un conjunto de libros, cartas o epístolas de guía e instrucción para la humanidad, precisamente porque el hombre necesita orientación. Se afirma que la Biblia satisface todas nuestras necesidades en lo que respecta a una dirección de vida correcta. En relación con esta afirmación algunos difieren un poco, porque en primer lugar la Biblia no satisface todas nuestras necesidades, ya que no reúne todos los desafíos y expectativas de la sociedad actual. Cada época aporta cambios y evoluciona conforme a la realidad del momento. En segundo lugar la dirección adecuada para el diario vivir, se genera a conveniencia de la interpretación que se le da a la Biblia en cada agrupación eclesiástica. Por ejemplo, en el caso de la discriminación a las mujeres, en algunas iglesias quienes las administran sostienen que las mujeres tienen que callar en la congregación y que no es permitido que ellas puedan enseñar o ser pastoras, con base en la interpretación “particular” que hacen de ciertos pasajes de las cartas de Corintios y Timoteo.
La Biblia revela el conocimiento de Dios y efectivamente es palabra inspirada de Dios. Dios como Creador tiene todo el derecho de gobernar a la humanidad, porque la Biblia demuestra su propósito y voluntad, además de manifestar o revelar sus atributos, características y cualidades. En estas afirmaciones hay razón en parte, porque Dios no es marionetista o titiritero, ni nos maneja a control remoto, él respeta la voluntad del ser humano, no pretende ser un gobernante absolutista, sino basta con ver la realidad actual e histórica, donde suceden crímenes contra la humanidad bajo la responsabilidad del mismo ser humano. En el caso de que Dios se revela mediante la Biblia, en realidad muchos escritores a conveniencia tratan de mostrar un Dios a nuestra propia imagen, no el hombre a imagen de Dios sino a Dios a imagen del ser humano. Esto permite justificar la conducta machista y patriarcal. Nuestra injusticia la reflejamos en Dios, a nuestra manera y al final la imagen de Dios no se ve plasmada sino la imagen del hombre. Algunos tergiversan a Dios como un Dios imponente e injusto, que infunde respeto y miedo, que se enoja y manda a arrasar pueblos, como se describe en el Antiguo Testamento. Sin embargo, no asumen ni reconocen su propia responsabilidad como seres humanos desobedientes y rebeldes ante la potestad y soberanía de Dios el Creador.
Otra declaración que se hace acerca de la Biblia es que nos da una idea clara de cuáles son las normas y reglas de Dios. Aunque esta afirmación considera la Biblia semejante a un recetario de cocina, complementado con credos y dogmas externos al mismo nivel que la Biblia misma. En este sentido algunos se aprovechan para establecer en las iglesias una serie de normas que son cargas pesadas para los feligreses, o son normas sin sentido para la vida cotidiana. Por ejemplo, prohibir la transfusión de sangre en humanos o aceptar y justificar la práctica de la fornicación entre creyentes cristianos, a través de la unión libre o la unión entre el mismo sexo. Las mismas iglesias sufren la influencia de las corrientes sociales. Inclusive de la legislación gubernamental o estatal, tal es el caso de las aprobaciones a favor del aborto o del cannabis recreativo. Muchas veces se pretende implantar un orden de Dios en las iglesias, que al final se convierte en un desorden delante de Dios, porque se impone lo que Dios no ha ordenado y se altera el verdadero orden de Dios. Todas estas afirmaciones o declaraciones son las suposiciones de una revelación de Dios mediante su palabra, pero en realidad muchas son interpretaciones humanas. Se dice que la Biblia son relatos francos, honestos y sinceros, que indican lo que sucede cuando se obra en conformidad con el propósito de Dios, así como los lamentables resultados de actuar con absoluta independencia y autosuficiencia, ajeno a la voluntad de Dios, sin considerar la necesidad de Dios en nuestra vida.
Dios mismo permitió el libre albedrío, que es la posibilidad del ser humano de obrar por su propia determinación, entonces ¿porqué se le culpa al ser humano por tomar decisiones con base en su derecho innato de elegir? La responsabilidad de un humano de respetar la vida e integridad de otro humano es por causa de la humanidad y no de la divinidad, porque Dios no necesita del ser humano, pero cada ser humano requiere de su prójimo para convivir en relaciones de armonía y paz, con los suministros básicos de subsistencia. Por lo tanto, ante Dios la misma humanidad sufre sus consecuencias de sus acciones del comportamiento y conducta. Así la naturaleza misma reacciona sin respeto a la vida humana, como respuesta del trato que hace el ser humano a la naturaleza, tal es el caso de los crímenes de asesinato en los abortos humanos. No hay un rayo que destruya al mundo por su pecado, ni un meteorito gigante que se estrelle con el planeta, ni una guerra atómica nuclear sin que Dios lo permita. Pero hay un peligro inminente que se encuentra en proceso y puede llegar a ser irreversible, a saber, el calentamiento global.
Esta es una amenaza mundial que puede afectar todo el planeta en lo macro, porque en lo micro se presentan derrumbes, erupción de volcanes, hambrunas, huracanes, inundaciones, pestes, sequías y terremotos, que terminan la vida de muchos seres humanos cada año, pero se debe al irrespeto del ser humano hacia la naturaleza, la humanidad tiene que asumir responsabilidad de su mala administración del planeta, antes que la abertura de la capa de ozono dañe la misma en forma permanente, de que el cambio climático sea irrefrenable, la contaminación ambiental, crisis alimentaria y energética, la deforestación, guerras por el dominio sobre el petróleo, mala distribución de la riqueza, entre otros. Se menciona que si la Biblia es inspirada de Dios, su consejo debería estar siempre al día, prescindiendo de su antigüedad, con los principios, valores y virtudes oportunos hoy como cuando se escribe las Sagradas Escrituras. Aunque no necesariamente por lo antiguo es que el valor del mensaje de la Biblia sirve para nuestra actualidad. La espiritualidad puede ser divulgada por escritores contemporáneos a nuestra época, por ejemplo, quienes escriben acerca del amor, respeto, solidaridad y la vida.
Pero a pesar del tiempo que pase la palabra viva es Jesucristo. Del texto de la Biblia hay muchas interpretaciones diferentes, surgen nuevos credos y dogmas con frecuencia a través de los siglos, sin embargo, Jesucristo como palabra de Dios no cambia y permanece para siempre. La Biblia como Escritura Sagrada trata del Hijo de Dios, se centra o enfoca en Jesucristo, todo pasa pero Jesucristo está vigente hasta el fin del mundo (Mateo 28.20). Lo único superior a la Biblia es Jesucristo como la palabra o verbo divino, que permanecerá en el reino eterno al lado de Dios Padre para siempre. Jesucristo es el Salvador y el único Camino de salvación para llegar a Dios Padre, ni el credo, ni el dogma, ni la religión pueden salvar. Hay que examinar las Escrituras en profundidad con atención para hallar el conocimiento de Dios, que nos produzca una evidente fe con la certeza y seguridad en Jesucristo como único Salvador. Es evidente que el punto de vista acerca de la revelación en las agrupaciones u organizaciones religiosas es muy idealista, perfeccionista y a la vez utópico. Por que se promueve un dogmatismo que asegure la confianza de que son la congregación indicada, con la doctrina sana y la exclusividad de la verdad única y absoluta que se antepone a Jesucristo.
Se consideran salvos mediante su religión, porque a Jesucristo se le relega a un lugar inferior. Se omite la adoración, alabanza, gloria y honra exclusiva a Jesucristo, porque creen que ya está integrado en el mismo Dios, sin hacer diferencia entre Dios Padre y su Hijo. Para el religioso la revelación es la sujeción sin cuestionamiento de sus creencias eclesiásticas, dogmas y normas internas. Jesucristo ofrece vida y vida en abundancia. La calidad de vida que da Jesús es la que lleva a la vida eterna, con el propósito y sentido de vida espiritual que trasciende a lo celestial. Las agrupaciones religiosas tienen que ser más abiertas a una revelación común para todos por medio de Jesucristo, en lo que deja bienestar al ser humano para salvación y vida eterna. El fraccionamiento cristiano solo se divide con credos de congregación, denominación, eclesiástico o religioso. No se trata de cumplir muchas leyes y normas que no tienen algún sentido en Cristo Jesús para la salvación y vida eterna. Es mejor aprender la teoría necesaria que nos ayude a vivir y convivir mejor con los demás, a tener mejores relaciones sociales que sean espirituales, para construir y edificar una mejor sociedad en Cristo Jesús. Esta es la verdadera revelación de Dios en Jesucristo. También en la segunda carta a los Corintios se dice: “PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5.1 al 2
Continuará...