LA CONSPIRACIÓN CONTRA JESUCRISTO



Basado en la Biblia Versión Reina - Valera
Revisión de 1960 (RVR60)

LA CONSPIRACIÓN CONTRA JESUCRISTO


El objetivo o propósito de Dios Padre en relación con toda la existencia, está en su Hijo Jesucristo a quien le rinde un agasajo y como obsequio todo lo que existe: “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Corintios 8.6 – RVR60). Debido al existir de Jesucristo es la causa del origen de todo lo demás, inclusive del séquito celestial y el motivo por el cual nacen en este mundo los seres humanos:


“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1.15 al 20 – RVR60).

Así el pasaje anterior explica, acerca del Hijo de Dios como el primero de todo lo creado. Por otra parte, el siguiente pasaje lo menciona como el Primogénito: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios” (Hebreos 1.6 – RVR60). Jesucristo es el primer ser celestial, porque Dios Padre es invisible, pero su Hijo es el primer ser visible, con la esencia y sustancia de eternidad, quien es el motivo del resto de la creación existente, ya sea celestial o terrenal, visible e invisible, esto implica lo espacial, material y temporal, lo macro y lo micro, inclusive todo lo relacionado con la energía y el cosmos. El Hijo es anterior a la creación, porque todo depende y subsiste a partir del principio de la existencia del Hijo de Dios, quien tiene toda la plenitud y preeminencia de heredar lo que es suyo, ya que le pertenece como una dádiva o regalo del Padre. Esto provoca un rompimiento de la armonía y relación del séquito celestial, cuya ruptura requiere posteriormente la reconciliación, tanto de lo celestial como de lo terrenal.


Esta primera conspiración contra el Hijo de Dios a nivel celestial, se replica entre los humanos a nivel terrenal. La parábola de la viña arrendada a unos labradores menciona lo siguiente: “Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto. Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra” (Lucas 20.12 al 14 – RVR60). Según esta parábola se presenta una conspiración, luego de rechazar a los profetas enviados por Dios Padre, también desechan al Hijo de Dios. Los conspiradores se sienten aludidos y Jesús les dice: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos” (Mateo 21.43 al 45 – RVR60).


Por ejemplo, la Biblia menciona lo que es figura y sombra de lo celestial: “los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte” (Hebreos 8.5 – RVR60). También se dice: “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9.23 al 24 – RVR60).


La vida requiere una profunda evocación retrospectiva para traer a la memoria el recuerdo de nuestra indecisión de inocencia angelical. Nuestra primera experiencia de vida tiene su origen en el séquito celestial, pero la inocencia se presenta acompañada de la incertidumbre del momento, debido a la perplejidad provocada por la causa de la rebelión de los ángeles caídos. Esta situación origina el envío de los ángeles indecisos en forma de seres humanos para tomar una decisión y resolución definitiva. Venimos a este mundo figurativamente como ciegos, a pesar de tener la respuesta visible frente a nuestra mirada, en relación con los principios y valores demostrados por Jesucristo: “Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados” (2 Pedro 1.8 al 9 – RVR60). El origen de la vida de ninguna manera es humano, sino que es celestial, la humanidad es solamente una transición para regresar a nuestra casa celestial, quienes tienen una preexistencia, así como Jesucristo preexistía en su primera venida con su nacimiento como humano:


“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14.1 al 3 – RVR60).

En nuestro dormitar con escenas de sueños, algunas de las mismas corresponden a un proceso fisiológico natural de la biología y genética del ser humano, otras refieren a la activación de recuerdos pasados del principio y procedencia celestial, de nuestro génesis existencial y vivencial. Jesucristo dijo:


“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste” (Juan 17.5 al 8 – RVR60).

El pasaje anterior menciona que Jesucristo ha manifestado el nombre de Dios Padre, a los seres humanos que del mundo le ha dado el Padre, pero dice que tuyos eran. Por lo tanto, nuestro origen de ninguna manera se inicia con lo terrenal, sino que es fuera de este mundo, porque nuestra existencia parte de la creación celestial de Dios, según la energía y poder de Dios Padre (el subrayado es nuestro):


“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1.9 al 10 – RVR60).

La indecisión del pasado para nada es excusa para rehusar por negación u omisión la responsabilidad, sino un reanudar a consciencia el destino original, mediante un despertar por la revelación de Dios:


“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (Filipenses 3.12 al 15 – RVR60).

Entonces, ¿de dónde procede la activación del llamamiento en cada persona?, sino de la inspiración de origen divino. Así dice Pedro en una de sus epístolas:


“Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas” (2 Pedro 1.11 al 15 – RVR60).

El Hijo es superior al séquito celestial, sin embargo, sufre una conspiración de los ángeles caídos. La superioridad está demostrada en el siguiente pasaje: “Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1.13 al 14 – RVR60). Pero el suceso de los enemigos conspiradores celestiales, se repite con una conspiración subversiva terrenal. Esta vez como enemigos aquellos que en su primera indecisión, ahora confirman su oposición a la fidelidad y lealtad a nuestro Señor:


“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2.32 al 36 – RVR60).

Pero se aproxima el cumplimiento del tiempo de la expresión: “hasta”, o sea, el fin o término. La Biblia tiene muchos símbolos que requieren la comprensión y entendimiento de su significado figurativo. Por ejemplo, el profeta Zacarías menciona a Jehová como muro de fuego en derredor, el sufrir las consecuencias de lesionar la obra de Dios como si se tocara a la niña de su propio ojo, el callar delante de Dios porque él se ha levantado de su santa morada:


“Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová. Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti. Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada” (Zacarías 2.3 al 13 – RVR60).

¿Qué significa toda esta simbología y cuál es su relación con la conspiración contra Jesucristo? La Biblia dice acerca de los enemigos de Cristo lo siguiente: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10.29 al 31 – RVR60). Jesucristo menciona un juicio a las naciones, además de una heredad del reino preparado desde la fundación del mundo:


“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25.31 al 34 – RVR60).

Una de las claves es la mención de las naciones que realizan despojos, en otras palabras, aquellas naciones que quitan o privan a sus habitantes de su posesión más valiosa, en este caso otra clave es cuando se menciona el menosprecio a la sangre de Cristo de la santificación, con afrenta al Espíritu Santo. Esto significa que lo más preciado es Jesucristo mismo y lo que representa, ya sea para la consagración y santificación del ser humano. Ya no es un asunto de una nación o ciudad encerrada entre las murallas, sino la apertura en todo el planeta comparado con los cuatro puntos cardinales, sin fronteras o muros, sino esparcidos con escape de lo que simboliza Babilonia, aunque se menciona la huída de las tierras del norte. Jehová será un muro de fuego en derredor, esta alusión al fuego tiene relación con el calor y la temperatura, situación similar a la presentada con la Edad del Calentamiento Global. Dios es consciente de esta situación mundial y de las consecuencias del Cambio Climático, pero el ser humano como administrador del medio ambiente es responsable de su propia administración del hábitat donde convive. Además el Calentamiento Global es la señal más evidente y prominente de la Segunda Venida de Jesucristo. El año 2020 con el uso del cubre boca y nasal a nivel mundial, es un símbolo de callar ante Dios todo el Planeta Tierra y de ofrecer respeto y reverencia a la voluntad del Creador.


¿Qué representa el levantamiento del Señor en relación con su santa morada? Esto especialmente cuando se dijo que está sentado a la diestra del Padre, hasta que ponga a sus enemigos por estrado de sus pies, o sea, cuando se haga justicia con su segunda venida: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4.16 al 17 – RVR60). Representa al arcángel Miguel, principal y príncipe entre los ángeles, que se levantará en el tiempo del fin:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12.1 al 2 – RVR60).

El ofrecer respeto y reverencia a Dios y su correspondiente voluntad, tiene antecedentes o precedentes mostrados como ejemplo en las ciudades de Sodoma y de Gomorra:


“y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 Pedro 2.6 al 9 – RVR60).

La conducta de los habitantes de Sodoma y de Gomorra, corresponden a un claro desafío y rebeldía ante la consagración y santidad a nuestro Señor: “Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré” (Génesis 18.20 al 21 – RVR60). Así en la actualidad el mundo se encuentra desbocado en blasfemia y conspiración contra la obra del derramamiento de sangre y sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, inmerso en las distracciones de toda índole en el tiempo del fin y ajenos al verdadero camino de salvación:


“Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot” (Lucas 17.28 al 32 – RVR60).

La palabra de Dios parece dura y fuerte pero se ajusta a la realidad. El ser humano ha sido irresponsable ante Dios y tiene que asumir las consecuencias. Jesús dice lo siguiente: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13.34 al 35 – RVR60). La Edad del Calentamiento Global anuncia la proximidad al tiempo del fin, donde la segunda venida de Jesucristo está a las puertas, a un paso de su regreso:


“Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3.5 al 7 – RVR60).

El Calentamiento Global no tiene marcha atrás, es irreversible, la palabra de Dios se cumple al pie de la letra. Veremos como muchos gobiernos de las naciones han ejecutado y legislado una conspiración contra Jesucristo, para fomentar y promover el pecado y la transgresión ante la voluntad de Dios. El Calentamiento Global es el medio mundial para llamar la atención de sus habitantes, reconocer que las altas temperaturas y el calor requieren la intervención de un poder divino superior. La promesa de los cielos nuevos y nueva tierra es el retorno a la casa celestial, seremos como ángeles con cuerpo transformado, donde mora la justicia de Dios:


“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3.10 al 13 – RVR60).

Cuando la Biblia menciona a Jehová de los ejércitos, se refiere a los ejércitos celestiales, por ejemplo la referencia indicada en el Apocalipsis o Revelación: “Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos” (Apocalipsis 19.13 al 14 – RVR60). Así se acompaña Jesucristo en su segunda venida: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1.7 al 8 – RVR60). El único arcángel conocido celestialmente como Miguel, lleva el nombre de Jesucristo entre los seres humanos, pero regresa de nuevo en su condición anterior de celestial, siempre encargado principal del séquito celestial: “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 Pedro 3.22 – RVR60). Por esta razón Jesucristo dijo: “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 13.41 al 43 – RVR60).


Además dice lo siguiente: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16.26 al 27 – RVR60). También agrega: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24.30 al 31 – RVR60). Esta autoridad celestial de Jesucristo como el arcángel de Dios, también la encontramos en el siguiente pasaje del evangelio, cuando fue aprehendido:


“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mateo 26.53 al 56 – RVR60).

Ahora bien, que significa la expresión bíblica de que enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos… ¿Quiénes son elegidos o escogidos? Los elegidos o escogidos son las personas decididas a ser como Jesucristo, aunque de la gran cantidad de llamados, pocos eligen o escogen ser practicantes seguidores de Jesucristo. La Biblia dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8.29 – RVR60). Existe el destino y la antelación al destino, como modelo o prototipo de lo celestial repetido en lo terrenal. Si el Hijo de Dios fue el primero de la creación, el séquito celestial posterior, fue predestinado a ser semejantes al Hijo, hasta que se presenta la situación del ángel caído: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2.10 – RVR60). El previo del destino es representado por el séquito celestial:


“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1.3 al 5 – RVR60).

Sin embargo, el destino mismo corresponde a la vida del ser humano en este planeta Tierra. La predestinación tiene referencia al séquito celestial anterior a lo terrenal, o sea, lo que es previo a la humanidad. Desde un principio fuimos predestinados a ser como Jesucristo, hasta que se manifiesta las consecuencias de la capacidad de decisión en los ángeles caídos. La decisión de ninguna manera es buena o mala sino la consecuencia o efecto de su resultado. Ahora nos queda el conocimiento celestial que ha sido transmitido por Jesucristo mismo para todos los seres, algunos lo reciben como seres espirituales, otros lo rechazan limitados como seres apegados solo a lo natural, y sin ninguna posibilidad de trascender a lo celestial: “A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne” (Judas 1.22 al 23 – RVR60).


Así como hay tres tipos de conocimiento, por consiguiente también hay tres tipos de niveles ascendentes de consciencia, a saber, la consciencia natural, la consciencia espiritual y la consciencia celestial. La consciencia es considerada como el despertar, que trae a la memoria la responsabilidad olvidada, o el recapacitar para corregir una equivocación. Es la congruencia con las acciones reflexivas, o sea, su expresión y pensamiento es con reflexión. La consideración de su entorno y de sí mismo es con atención y detenimiento. El nivel de consciencia en el ser humano está intrínsecamente relacionado a su condición o estado, en relación con su tipo de conocimiento, ya sea natural, espiritual o celestial. Hay una interacción entre la neurociencia y la cognición, debido a la fuerza y vigor energético demostrado por la mente, en los procesos vinculados durante la adquisición de conocimiento. Pareciera una explicación compleja, pero en realidad un estudio especializado y específico del sistema nervioso, podría demostrar que el mismo es subyacente a lo subjetivo, o sea, yace debajo y supeditado al pensamiento del individuo. Se dice que las neuronas son células nerviosas encargadas de la recepción y transmisión de la información en el cerebro. Entonces el pensamiento es un procesamiento de energía del intelecto, que influye la parte corporal y tangible, representada por el sistema nervioso, que a su vez se manifiesta con las funciones del organismo y los procedimientos de actividades, comportamientos y conductas de la persona. La tendencia de lo natural es aferrarse o apegarse a lo terrenal, al mundo externo a la persona, mientras que el espiritual escala y trasciende a un nivel ascendente de consciencia.


La Biblia contiene muchas claves simbólicas que fungen como llaves en la iluminación del conocimiento, meditación, oración, principios, propósito, reflexión, sentido de identidad y valores, fundamentales para la capacidad de atención, concentración y enfoque, principalmente para volver a la memoria primaria y primigenia en el tiempo de la primera creación celestial. Por ejemplo, la Biblia dice lo siguiente:


“Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados. Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón” (Salmos 40.4 al 8 – RVR60).

Se reitera a Jesucristo como ejemplo, modelo y prototipo. De ninguna manera Cristo vino a hacer su propia voluntad, sino la sumisión a la voluntad del Padre. El pensamiento de Jesucristo está sujeto a la disciplina y obediencia del pensamiento de su Padre, así es como su Hijo viene a transmitir el conocimiento y sabiduría, para una verdadera comprensión y entendimiento acerca del sentido de la existencia. Por lo tanto, Jesucristo mismo es el verdadero sentido y significado de la vida:


“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6.37 al 40 – RVR60).

Hay una hipótesis o teoría en la investigación del conocimiento especulativo, acerca del argumento conspirativo contra Jesucristo, donde la historia de cada quien se reescribe o retroalimenta con información al futuro desde el pasado, es decir, se construye y crea consciencia colectiva e individual, cuando el ser humano en su dormir y sueños realiza una retrospectiva hacia el conocimiento pasado, en el tiempo donde formaba parte de los seres celestiales indecisos. Ahora en la existencia en forma de seres humanos, se despierta la consciencia cada vez que se utiliza la capacidad innata de tomar decisiones, pero con el conocimiento de causa del pasado y consciente del efecto futuro para salvación y vida eterna. Jesucristo dijo lo siguiente a los judíos, entre los mismos algunos eran practicantes fariseos: “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo” (Juan 8.23 – RVR60). Ahora bien, analicemos un supuesto, si Jesucristo en la preexistencia encabezaba como el jefe del séquito celestial, conocido como el Arcángel Miguel, entonces, si los seres humanos son aquellos ángeles indecisos que vienen a este mundo a tomar una decisión, por qué motivo o razón se quedan sin reconocer a Jesucristo. ¿Cuál significado tiene la expresión vosotros sois de abajo? Mientras tanto, Jesucristo se declara como de arriba y establece una diferencia entre ser y no ser de este mundo.


Hemos insistido en el significado y la simbología bíblica, especialmente en la cantidad de pistas como llaves para la apertura de la comprensión y el entendimiento. En cierta ocasión Jesús dice: “Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10.18 – RVR60). La acción de ver claramente está representada por Jesucristo como el Oasis de Vida, mientras tanto, el contraste está en el ofrecimiento de Satanás como el Espejismo de la Vida, caído del cielo, en condición de desgracia, desunión, castigo imprevisto y repentino, sin anticipar o conjeturar lo que le había de suceder, impensado, sin esperarlo y sin prevenir. La pregunta es la siguiente: ¿Será que en el instante cuando Satanás cae de la gracia, tiene consciencia de lo que le espera como consecuencia de su acción? Para el ser humano hay una trascendencia de nivel entre la inmersión del espejismo de la vida y el oasis real y verdadero de la vida. El espejismo es un vivir en negación, sin admitir ni reconocer con claridad a Jesucristo. Por ejemplo, los fariseos se encuentran encasillados en un tipo de esclavitud y se excusan por ellos mismos, de la imposibilidad de practicar y seguir a Jesucristo.


Los fariseos integran una tendencia religiosa del judaísmo, con la rigurosa observancia y práctica de la ley de Moisés. Sin embargo, se oponen y rechazan a Jesús: “Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8.33 al 34 – RVR60). El estado de vida de los fariseos es de abajo, apegado a un espejismo terrenal, Jesucristo es de arriba porque es el Oasis Celestial. El transitar de la vida es como un desierto, entre lo natural y lo espiritual, el cambio o paso de nivel es mediante lo que llamamos la objeción de consciencia de Jesucristo. Se combate, contradice y refuta la opinión y plan de quienes conspiran contra Jesús, a través de la razón moral propia de Jesucristo y la consecuente acción y conducta práctica en oposición al mundo externo:


“Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8.54 al 58 – RVR60).

Volvemos a formular la pregunta anterior. ¿Será que en el instante cuando Satanás cae de la gracia, tiene consciencia de lo que le espera como consecuencia de su acción? Hagamos la siguiente analogía con Judas Iscariote:


“Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba” (Juan 13.1 al 3 – RVR60).

Se menciona la intención en el corazón de Judas de entregar o traicionar a Jesús, comparado con la acción del diablo, la cual está revestida de engaño y mentira. Esta afirmación se fundamenta en el siguiente pasaje: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27.3 al 5 – RVR60). Judas fue embaucado, o sea, engañado debido a su propio desconocimiento, ignorancia e ingenuidad. La artimaña fue lamentablemente mediante engaño y mentira, a través de confabulación, complot o conspiración: “Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen” (Juan 11.56 al 57 – RVR60). Otro pasaje demuestra lo siguiente: “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle” (Mateo 26.3 al 4 – RVR60).


La humanidad con sus excepciones vive solamente por vivir, inmersa en un mundo de fantasía, ficción, ilusión, imaginación, vanagloria y vanidad, acelerada, agitada, y convulsa en un espejismo de irrealidad del porvenir. Apegada, aterrizada y dominada especialmente por lo terrenal del materialismo y la superficialidad, regida mayormente por el amor al dinero. Su parámetro o referente de vida es lo contrario a Cristo, no obstante, Jesucristo amó hasta el fin a los suyos: “… como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13.1 – RVR60). ¿Y quiénes son los suyos? Acerca de los suyos se menciona lo siguiente:


“Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6.36 al 40 – RVR60).

Los suyos son los que permanecen y le siguen en pos de la verdad, que es Cristo. Aquellos que se oponen y que no son suyos se quedan sin entender el lenguaje de Jesucristo, ni escuchan su palabra: “¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8.43 al 44 – RVR60). Inicialmente el mal influye en su entorno y se manifiesta como el ángel caído, que arrastra a otros del séquito celestial. Esta misma maldad transmitida por el ser humano, influye en Judas Iscariote, sin embargo, al principio, precisamente el primer ángel caído, toma una decisión de su propia facultad y poder de decidir. La misma de ninguna manera es buena o mala, sino la consecuencia o resultado final que desencadena de la decisión original. En todo caso, en el instante cuando Satanás cae de la gracia, debido a que en ese momento no existe bien o mal, tampoco hay consciencia de lo que le espera como consecuencia de su acción. Reincide en hacer mal con plena intención en el Edén, cuando en lugar de resarcir el daño, provoca y tienta a Adán y Eva hasta generar la transgresión, en detrimento de su segunda oportunidad de encaminarse por el buen camino, especialmente mediante una buena guía y orientación a Eva.


En relación con Judas Iscariote, en primer lugar reconoce su situación: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos” (Mateo 27.3 – RVR60). Sin embargo, a pesar de su segunda oportunidad de arrepentimiento, opta por terminar con su vida sin conversión ni resarcimiento: “Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27.5 – RVR60). ¿Cuál viene a ser la interpretación y significado de la analogía o comparación entre el suceso acontecido al ángel caído y la situación presentada a Judas Iscariote? La Escritura dice lo siguiente: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10.11 al 12 – RVR60). Lo que antes se escribió en las Sagradas Escrituras es para nuestra enseñanza, los sucesos pasados se establecen como ejemplo y por consiguiente, un eventual estudio y análisis con la finalidad de evitar repetir las mismas conductas o procedimientos.


El ángel en cuestión primeramente está firme, pareciera alardear, presumir o vanagloriarse, pero en su caso la caída es para apegarse a lo terrenal. Recordemos la insistencia de la simbología bíblica, con un significado específico como pistas para comprender y entender las Escrituras: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14.12 al 14 – RVR60). Cuando el ángel caído dialoga con Eva le dice: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3.4 al 5 – RVR60).


El problema de ninguna manera es ser semejante al Altísimo, o sea a Dios Padre, en amor, fe, justicia, misericordia, paz y santidad, entre otros atributos. Tampoco adquirir o codiciar la sabiduría como conocimiento profundo del bien y del mal, ni anhelar o desear el buen juicio para administrar o gobernar las acciones conductuales de la vida. Entonces cuál es el significado de que sean abiertos sus ojos y ser como Dios, sabiendo el bien y el mal. Acerca de la ceguera espiritual o la vista espiritual, hay una anécdota o relato bíblico, acerca de Saulo de Tarso, quien fue conocido como Pablo. Analicemos el significado de su simbología:


“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió” (Hechos 9.3 al 9 – RVR60).

Vamos a profundizar la palabra de Dios. ¿Qué significa la expresión: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón? El aguijón representa la dirección de Dios, por diversos medios, el principal Jesucristo y el Espíritu Santo. Por ejemplo, en el envejecimiento del profeta Samuel en el primer pacto de Dios con su pueblo, trae consigo el establecimiento de jueces, pero se desvía y pervierte la buena razón del juicio, o sea, la capacidad y facultad de la mente para comparar y juzgar: “Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho” (1 Samuel 8.1 al 3 – RVR60). Sobre la base de la avaricia, soborno y perversión del derecho, se fundamenta la sustitución de la guía de Dios por la determinación del reinado humano: “Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones” (1 Samuel 8.4 al 5 – RVR60). Hay un retroceso brusco en la administración y guía de Dios en el pueblo, en relación con la obra del Espíritu Santo, el desecho y la resistencia a la autoridad de Dios:


“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos” (1 Samuel 8.7 al 9 – RVR60).

El profeta Samuel era un intermediario de comunicación y consulta a Dios. Las naciones estaban entregadas a la idolatría, prácticamente la población mundial era politeísta. El pueblo de Dios en realidad era un pequeño remanente en relación con el resto de las civilizaciones de la población del planeta, hasta que Dios llama a Abraham, conocido como el padre o patriarca de la fe. Pero que tiene que ver todo este análisis y simbología con el tema de la conspiración mundial contra Jesucristo. El establecimiento de forma solapada del nuevo orden mundial impulsado por una agenda de programación internacional. El gobierno predominante de la corrupción de la avaricia, soborno y perversión del derecho, especialmente en las nuevas generaciones y en el fomento a las niñas y niños de cada nación para degenerar su conducta, en la normalización de una vida que desagrada a Dios. Jesucristo tiene la preeminencia y supremacía establecida con el anuncio de su segunda venida, acontecimiento de fuerza y poder, que nada ni nadie puede vencer. En el nuevo pacto Jesucristo es la guía y referencia en la objeción de consciencia:


“El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí” (Juan 15.23 al 26 – RVR60).

La corriente de pensamiento mundial divulgada entre los seres humanos, es desestimar, excluir y retirar a Jesucristo de nuestras vidas, inclusive con imposición y violencia en los regímenes totalitarios. Además de la permisividad a nivel eclesiástico y la apertura a legislaciones conductuales confundidas, desviadas, equivocadas y turbadas. El predominio que se pretende es el apostatar de la fe y práctica en Jesús, es abandonar la educación y formación en la creencia en Jesucristo, en su doctrina y evangelio, en sus principios y valores. Proféticamente está escrito: “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” (Isaías 4.1 – RVR60). En la simbología bíblica se explica lo siguiente: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra” (Apocalipsis 17.18 – RVR60). Esto está sujeto a la interpretación, pero hay naciones que se hacen llamar históricamente cristianas, sin embargo, solamente llevan el nombre de Cristo, porque legislan a lo interno de cada nación, comportamientos, conductas y procederes contrarios a Cristo.


Estos reyes de la tierra, representan los gobiernos, que en la actualidad establecen guías o patrones de conducta, correlacionados con legislaciones permisivas de la legalidad del aborto, cannabis recreativo, eutanasia, matrimonio genérico, suicidio asistido, entre otras leyes infructuosas para el crecimiento y desarrollo espiritual, que son conspirativas contra la sangre de Cristo y que mancillan el derecho de Jesucristo sobre la humanidad, con su crucifixión, muerte y resurrección. Legislaciones que invalidan la obra de Jesucristo, su derramamiento de sangre y la obra del Espíritu Santo. Legislaciones que introducen una falsedad ideológica para corromper y pervertir las sociedades, en post del libertinaje de la carnalidad y pecado desenfrenado, que manchan el honor y la honra de Jesucristo: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10.29 al 31 – RVR60).


La gnosis significa conocimiento, en el caso de la gnosis celestial es transmitida por el conocimiento de Jesucristo, ya que su origen es directamente celestial. En cierto momento se cumple la Escritura cuando Jesucristo mismo dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4.18 al 19 – RVR60). Por lo tanto, el conocimiento o gnosis celestial es perteneciente o propiamente exclusivo de Jesucristo, representado en la persona misma de Jesucristo. En este sentido, la iglesia primitiva enfrenta una confusión debido a su roce con la gnosis carnal y terrenal, presente en algunos de sus integrantes: “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3.14 al 16). Jesucristo vino a devolver la vista y a libertar de la esclavitud del pecado. Pero algunos se empeñan y proponen invalidar la obra de Jesucristo contra la práctica del pecado. Inclusive el mayor desafío del siglo veintiuno es enfrentar las corrientes de pensamiento infiltradas en las legislaciones de los gobiernos, donde ni la pandemia del COVID-19 ha podido frenar sus propuestas de corromper las nuevas generaciones y la sociedad en general.


La justificación y legalización del pecado, invalida claramente la obra de Cristo con su sacrificio, muerte y resurrección. Algunas iglesias y universidades llamadas cristianas, han sido influenciadas en este sentido. La verdadera religión es apartarse de la práctica del mal y hacer decididamente el bien a los demás. La religión es consagración y santificación ante Dios el Padre y su Hijo Jesucristo, con la capacidad y el don del servicio de influir el bien. La ambición, avaricia, envidia y codicia, de ninguna manera tiene cabida en la religión auténtica y genuina. La pandemia actual ha demostrado lo imprescindible e indispensable de la confianza en la fe de y en Cristo, de la ayuda del bien común de unos con su prójimo, transmitida en sus enseñanzas y modelo de vida. ¿Qué tiene que ver las legislaciones de algunas naciones y la pandemia del coronavirus con la conspiración contra Jesucristo? Históricamente la manifestación del pecado en las naciones ha sido mediante la guerra: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4.1 al 3 – RVR60). Pero, ¿por qué en la historia de la humanidad siempre han existido seres humanos opuestos deliberadamente contra lo que es Dios y contra su voluntad?


El rumbo de la vida en relación con la gnosis, específicamente la gnosis celestial enfrentada a la gnosis natural y terrenal, tiene mucha dependencia del desenvolvimiento histórico de la gnosis espiritual, especialmente en función de la verdadera patria celestial. Los administradores de la primera iglesia, precisamente desde el primer siglo, realizan diversos análisis, estudios e investigaciones críticas y objetivas en torno a lo sucedido con Cristo, los gobernantes y la población contemporánea al Señor Jesucristo:


“Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mateo 27.21 al 25 – RVR60).

El pueblo se declara libre de tomar una decisión con la consecuente responsabilidad y resultado, inclusive con el atrevimiento de invocar que las consecuencias recaigan sobre sí mismos y sus descendientes. Lucas escribe lo siguiente:


“Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido” (Lucas 1.1 al 4 – RVR60).

La patria de Jesucristo no es terrenal sino que es celestial. La iglesia del primer siglo en su análisis posterior a los acontecimientos de Cristo, tiene un conflicto, controversia o polémica al respecto. Surge la gnosis acerca de la cristología angélica, en referencia a la preexistencia de Cristo, que viene de lo celestial como el Salvador de los ángeles indecisos, a su vez se identifica y reconoce en su preexistencia como el principal arcángel creado primero por el Padre. Jesucristo es el ejecutor de una gran comisión, porque tiene a su cargo restablecer la armonía y equilibrio de rescatar lo que parecía perdido de la patria celestial: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11.13 al 16 – RVR60).


¿Quiénes conspiran y rechazan a Jesucristo? Aquellos que se aferran a su nacionalismo como su única y verdadera patria terrenal, apegando su vida solamente a la vida presente, sin importar sus acciones y hechos en relación con la vida venidera, juicio final y rendimiento de cuentas a un Dios Creador. Conspiran y rechazan a Jesucristo, quienes se empeñan en aprobar legislaciones nacionales que rinden adoración y culto a la ideología de la muerte, sin importar el tener que responder ante el juicio final de Dios. La Biblia dice:


“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano” (Génesis 4.8 al 11 - RVR60).

“La sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”, le dice Dios a Caín. La sangre representa vida, por ejemplo, desde la concepción en la etapa de la vida prenatal, iniciada con la fecundación y gestación del ser humano, ya sea en el proceso de su formación como cigoto, embrión o feto, se comete ante Dios un homicidio con la irrupción del embarazo mediante el aborto. La mal llamada ciencia abortiva ha contribuido con interrumpir el embarazo de forma masiva a niveles de exterminio y genocidio de los que están por nacer. Cada año que pasa se eliminan millones de seres humanos por medio de los abortos provocados y voluntarios, sin ningún tipo de castigo a la impunidad mundial. Muchos se esconden clandestinamente para cometer el crimen y delito del aborto, pero de Dios nadie se esconde como el caso de Caín. Hay una absoluta indefensión de los que están sin nacer, porque en todo el mundo los matan por millones, semejante a una guerra discriminada contra los seres humanos prenatales, que están en condición de inferioridad o desfavorable, porque no pueden defender su derecho a la vida por sí mismos. Jesucristo dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10.9 al 10 – RVR60).


La vida corporal es el primer paso para la existencia de una vida espiritual, con la posibilidad de trascendencia a una vida celestial. Por causa del aborto, la humanidad ha robado la vida de las nuevas generaciones sin nacer. Esto también es conspiración contra Jesucristo. Hay una gran defección de los mismos seres humanos, contra la vida de sus propios seres humanos, por consiguiente, los ángeles indecisos en forma humana, confabulan y conspiran contra los demás ángeles indecisos que están por venir a la tierra, negándoles la posibilidad de venir a tomar su propia decisión. No es de extrañar cuando los pro – abortistas se manifiestan dueños de hacer lo que quieran con su propio cuerpo. Sin embargo, ante Dios esto es una decisión al aborto, que solamente refuerza la indecisión de obedecer la voluntad de Dios, tal es el caso de los ángeles indecisos. Las mismas madres abortan a sus propias hijas e hijos, a la manera de un femicidio desenfrenado y supuestamente justificado legalmente en algunos países, donde muchas veces las mismas instituciones de la seguridad de la salud, que existen para defender la vida de las personas, utilizan sus instalaciones, equipo y personal profesional para realizar los abortos. Lo mismo en los casos de la eutanasia y suicidio asistido, como de otras legislaciones nacionales en ciertos países, que descartan y desechan tomar en cuenta la palabra y voluntad de Dios, para hacer prevalecer lo que llaman el libertinaje progresista.


Por otra parte, la confusión del engaño y mentira de hacer creer a los seres humanos de la existencia de un tercer tipo de órgano de procreación, diferente del femenino y masculino, al que llaman genérico, pero que de ninguna manera puede ser portable y transmisible genéticamente entre generaciones de seres humanos. A pesar del avance en la ciencia y la tecnología, no existe masculino que pueda cambiar a la capacidad y función del útero o matriz, como órgano reproductor femenino. Lo mismo que en el caso femenino, la posibilidad de cambiar al órgano reproductor de espermatozoides, la célula sexual masculina. Esto no es más que una gran confusión de engaño y mentira que se pretende inculcar y fomentar en las niñas y niños de las nuevas generaciones. Eva dijo lo siguiente:


“Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3.13 al 15 – RVR60).

Esta enemistad anunciada o profetizada, se refleja en la persecución contra la obra de Jesucristo en toda la sociedad mundial, inclusive ahora en países supuestamente cristianos, con las mencionadas legislaciones que excluyen a Dios de la vida de los ciudadanos. Al final de los tiempos, el libro de Apocalipsis o Revelación indica lo siguiente:


“Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 5.11 al 13 – RVR60).

Entonces, ¿cuáles son las formas de manifestar la persecución contra la obra de Jesucristo en toda la sociedad mundial? Esto se presenta como una cristofobia, o sea, una aversión hacia Jesucristo, al extremo del odio y repugnancia, tanto a Jesucristo como a su sangre derramada. Una muestra o prueba de esta cristofobia es la ausencia de la guía del Espíritu Santo en la sociedad en general, así el mundo se queda sin redargüir de pecado, justicia y juicio. Jesucristo menciona entre las funciones del Espíritu Santo la siguiente: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16.8 al 11 – RVR60). Analicemos el caso de Jesucristo frente a sus adversarios. Jesús les increpa o reprende con dureza y severidad: “Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios” (Juan 8.45 al 47 – RVR60). Lo que pasa es que en cierta ocasión Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4.18 al 19 – RVR60).


La Biblia tiene figuras simbólicas del pasado que resultan en enseñanza para el presente, de manera contemporánea al lector o inclusive de forma profética con anuncio del futuro: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” (Romanos 15.4 al 5 – RVR60). Una de estas figuras simbólicas tiene relación con un sistema político y social llamado “anticristo”. Inclusive esta corriente de pensamiento afirmada en nuestros tiempos, especialmente manifestada en su mayor expresión por ciertas legislaciones, ya presentaba ciertos indicios o señales de surgimiento: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo” (1 Juan 2.18 – RVR60). El concepto de anticristo de ninguna manera hace alusión a una sola persona, sino a muchos anticristos, porque está relacionado con el ser humano que ejerce ciertas prácticas habituales contrarias a Cristo, por esta razón es un sistema con una misma función, regido por el conjunto y disposición de normas, determinadas y establecidas para el fin o propósito, de invalidar a Jesucristo mismo. La sociedad niega desagradecidamente la autoridad, potestad y vigencia de Cristo, inclusive naciones llamadas cristianas han desvirtuado la legitimidad de Jesucristo en sus vidas cotidianas.


Se ha cambiado el sistema de Jesucristo, como ejemplo y modelo de vida, por el sistema anticristo contrario a la consagración y santidad de la unción de Jesucristo: “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2.22 al 23 – RVR60). Pero, ¿cuál es la clave o llave para abrir la comprensión y entendimiento acerca de este tema en cuestión? Hay un pasaje con el siguiente mensaje: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Juan 2.27 – RVR60). La unción de Jesucristo permanece en sus seguidores, porque su intensidad e intimidad es una relación muy directa y personal entre el discípulo y Jesucristo. Esto significa que no hay barrera, ni muro, ni obstáculo que impida la visibilidad de Cristo, de manera que no habrá necesidad de que nadie os enseñe; siempre y cuando, se permanezca con la clara autenticidad y genuinidad, en la verdadera unción de Jesucristo: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5.7 al 9 – RVR60).


Por lo tanto, se cumple la Escritura: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2.21 al 22 – RVR60). La sociedad con sus legislaciones pretenden perpetuar el pecado en afrenta a Cristo e invalidar la obra redentora y salvífica. Esto es un acto anticristo, donde se rinde adoración y pleitesía a la carnalidad corporal y al pecado, porque a lo malo se le dice bueno y se le llama bueno a lo malo, como está escrito en el libro de Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5.20 – RVR60). La Biblia dice acerca de Jesucristo: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4.15 – RVR60). Jesucristo vino en carne pero se muestra como ejemplo de vivir en carne sin cometer pecado, aunque es el Hijo de Dios, viene en forma de ser humano, para demostrar que si se puede ser fiel y leal a Dios Padre en los principios y valores del discipulado de Cristo. Así está escrito el siguiente texto que resume muy bien este análisis, en relación con ser semejante a Jesucristo, contrario de vivir como un anticristo:


“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2.5 al 12 – RVR60).

Obsérvese como el ocuparse de la salvación requiere temor y temblor, esto significa con dignidad, respeto y reverencia. Especialmente la excelencia en la moralidad, en relación con la decencia, decoro, honestidad y honradez, manifestados en la conducta y comportamiento. Un fuerte sentimiento de pundonor para conservar el crédito de reputación de la persona, su honra y prestigio. La sociedad supuestamente legisla a favor de la mejora continua como personas, que se confunde con el supuesto de ser más humanos pero menos espirituales. Lo que pasa es que el mundo está muy confundido y desorientado. La Biblia dice: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10.23 – RVR60). En esta presunción de legislar aparentes verdades, se descarta y discrimina la voluntad de Dios, inclusive algunos representantes legislativos, se oponen abiertamente y directamente contra Dios con toda clase de impunidad. Todo lo contrario, el salmo afirma lo siguiente: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino” (Salmos 37.23 – RVR60). Otro pasaje indica: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” (Jeremías 15.19 – RVR60).


Tarde o temprano prevalece la autoridad de Dios sobre la humanidad, así como lo dijo Jesucristo a Pilato: “Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19.10 al 11 – RVR60). El pecado es una falta al deber ante Dios, en este sentido la sociedad trata de eliminar sus deberes de consagración, justicia, rectitud y santidad ante Dios. Ahora la moda es la defensa al derecho humano a la propensión y sensualidad a los placeres carnales. Esto nos arraiga más a lo terrenal y nos aleja de la espiritualidad: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2.15 al 17 – RVR60). La verdadera libertad es mediante Cristo, porque somos llamados a libertad: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5.13 – RVR60).


Esta libertad es para ser libres en tener la mente de Cristo: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8.5 al 8 – RVR60). ¿Quiénes conspiran contra Jesucristo, invalidan y menosprecian la obra redentora y santificadora de su sangre derramada en la cruz? Los carnales que buscan legalizar el libertinaje en cada nación, para fomentar su modo de vida o manera de vivir en las nuevas generaciones, a través de las legislaciones que aprueben comportamientos y conductas permisivas del pecado. Se ignora a conveniencia y voluntariamente la palabra de Dios, las Escrituras son Sagradas y Santas a manera de una Constitución Universal de la Voluntad de Dios, Una Ley Fundamental de los Deberes y Derechos ante Dios. La misma es muy clara y contundente acerca de la carnalidad: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5.19 al 21 – RVR60).


Por último, los apetitos y deseos de la carne son insaciables, es un círculo vicioso del que no sale la persona de la condición terrenal. La libertad de la unción de Jesucristo por medio del Espíritu Santo, ofrece preparación para vivir en Cristo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3.7 al 8 – RVR60). Este mundo es pasajero y temporal, mientras que Jesucristo es exclusivo, suficiente y único para recibir la salvación y la vida eterna, porque es una preparación para el día de la muerte de la persona: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1.21 – RVR60). La Biblia advierte lo siguiente: “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Romanos 13.12 al 14 – RVR60). Jesucristo afirma lo siguiente: “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8.12 – RVR60).


CONTINUARÁ...


La gracia y paz de nuestro Señor Jesucristo, el amor en Cristo Jesús, el amor de Dios Padre y su fuerza y poder del Espíritu Santo sea con vuestra intención de espíritu. Amén. Escrito y recopilación con amor por un servidor, Frederick Alberto Mora Quesada en https://www.neobiblismo.org/